La camioneta de Gendarmería estacionó cerca de la esquina de Las Piedras y Congreso. La mujer y dos hombres con uniforme verde se bajaron del vehículo y caminaron hacia el edificio del Juzgado Federal. Se marcharon una hora y media más tarde, luego de que ella les diera más datos a los investigadores. Por algo la consideran la testigo clave: hasta ahora, aportó todas las pruebas que hay en la causa que investiga si un preso vendía drogas desde la comisaría de El Manantial.
Primero fueron una foto y un video. Luego, su relato. Ahora, la mujer acercó el nombre de posibles testigos que podrían darle al juez federal Mario Racedo más detalles sobre lo que ocurría en esa dependencia. "A todos los que puedan aportar algo con su testimonio se les garantizará el trato de testigo protegido, si así lo requieren", indicó una fuente judicial.
El escándalo estalló hace 10 días, cuando llegó a la Justicia Federal un video en el que se veía a Cristian Achén, un detenido por presunta comercialización de estupefacientes, parado en la vereda de la comisaría de El Manantial a plena luz del día. En la filmación puede apreciarse que Achén -que debería haber estado en un calabozo- intercambia algo con un adolescente que se había acercado a él. Los investigadores sospechan que se trataba de droga, pero la calidad de la imagen no permite apreciar con certeza qué era.
Ese sábado a la tarde, Racedo ordenó un allanamiento en la dependencia.
Cuando los gendarmes llegaron, no había drogas allí. Sí estaba el comisario general Víctor Pacheco, jefe de la Regional Oeste, quien había llegado antes que los integrantes del "Escuadrón 55" de Gendarmería.
Esto generó sorpresa y malestar en las oficinas del Juzgado Federal, pues sospechan que la información sobre el allanamiento se filtró de una fuerza a la otra.
Por ello, ya fueron citados gendarmes, que explicaron cómo fue el circuito de información aquella jornada y quiénes estaban enterados de todo.
Entre indicios y evidencias
Así, los investigadores se quedaron con pocas evidencias en las manos. El video, aunque revela graves fallas de control en la comisaría, es considerado solamente como una prueba indiciaria del supuesto tráfico. Por eso, Racedo y el fiscal federal Emilio Ferrer deberán esforzarse para encontrar evidencias.
En ese contexto, los investigadores están a la espera de que la lista con nombres de policías que trabajaron en esa dependencia en los últimos meses llegue a sus manos. Ellos serán indagados en el marco de la compleja causa; tras eso, el Racedo tendrá 10 días para decidir si solicita alguna detención y qué delitos imputa. Ferrer, cuando elaboró el requerimiento de instrucción fiscal, había solicitado el arresto de al menos cuatro policías que habían sido nombrados por la testigo clave del caso. Por ahora, Racedo optó por no convocar a los uniformados que ya fueron identificados. Según fuentes judiciales, todo parece indicar que el magistrado está buscando reunir más evidencias antes de realizar las indagatorias.